viernes, 16 de octubre de 2015

Desde lejos


Desde lejos llegas desarmado, desalmado, haciéndome partícipe de la reconquista de tu esencia. Desde lejos, en mi cama, te has deshecho de la pena y la tristeza por la carencia de unos brazos que te amen. Desde lejos me tocas, te miro y poco importa si afuera el sol está incendiando la tierra o si el mar está colmando los pueblos. Desde lejos te desvisto y me desnudas, vaciándome de terror, saturándome de humanidad. Desde lejos pasamos los domingos a oscuras, descubriendo cavidades y lunares, absorbiendo olores, digiriendo líquidos. Desde lejos, a tu lado, se me olvidan mis cadenas y soy capaz de caminar un poco más ligera, más flexible, más liviana. Desde lejos, contigo, vivo en un estado de quietud que se reviste de eternidad. A pocos metros me sonríes y eso es todo lo que en el fondo poseo de ti. Pero desde lejos estás tan cerca...

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